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viernes, 25 de noviembre de 2011

Entrevista-Vos.La Voz. Argentina



Por Celina Alberto 10/11/2011 19:11

Música para desnudar la fragilidad, una dimensión del sonido que sea capaz de conectarse a sensaciones fugaces, delicadas. La sugestión que se activa también ante determinados paisajes, en los colores inesperados, palabras pronunciadas un instante antes de que el pensamiento llegue a ellas. Lisandro Aristimuño las usa como notas musicales y elige esa escenografía susurrada para mostrar sus canciones. Este viernes y sábado tocará con su guitarra y un cuarteto de cuerdas las nuevas versiones de algunas de ellas, un trabajo que lo entusiasma y que recomienda a gente con ganas de flotar y sentir la música.

“La idea era hacer las canciones un poco más despojadas, como cuando las compongo en casa. Se me ocurrió acompañarlas por cello y violines, un cuarteto de cuerdas. Tienen un toque más frágil, un aire de música, bastante íntimo, pero no dejan de tener fuerza, porque las cuerdas cobran una fuerza increíble. Estoy muy contento”, dice desde su casa porteña, donde hasta hace poco estuvo terminando de componer su próximo disco, que editará el año que viene. Un trabajo que germinó en los dos años transcurridos desde Las crónicas del viento (2009) y que apareció también mientras giraba con sus conciertos.

“Cuando empecé a arreglar las cuerdas con el cuarteto, quería hacerles arreglos rockeros. Era como sacarlas de ese lugar que todos tenemos de la música clásica, más cuidado, y hacer arreglos más audaces. Creo que lo logré. Intenté sacar el ritmo de la batería y suplantarlo con un cello, que la rítmica no se pierda, pero con la calidez y dulzura de un violoncello. Son más bien versiones. En muchos casos no te das cuenta qué tema es hasta que empiezo a cantar”, dice.

Y reconoce que de alguna forma también se trató de un reencuentro con su propia música. “Busqué entre mis cuatro discos los temas que menos me imaginaba que podían sonar con cuerdas, lo que menos te imaginás y a eso apunté, a un desafío”, agrega. Por ejemplo, Quién, de Azules turquesas, original con aire rockero, basado en una bulería y que aparece transformado en cuerdas y guitarras. “Las canciones tienen como muchas vidas y desde mi primer disco me di cuenta de que no tienen fin. Me pone muy feliz que mis canciones se puedan versionar y hacer de miles de maneras”.

–¿Cómo te imaginás la situación ideal para escuchar tus canciones?
–Cuando hago mis canciones no pienso en quién va a escucharlas, me volvería loco. Lo lindo de la música y lo que quiero conseguir es que cada uno se adueñe de la canción y la haga propia, no tener que decirle las cosas que tiene que sentir o dónde estar para escucharlas. Que hagan lo que les pinte, lo lindo es la libertad para elegir los momentos donde escucharla, o poder adueñarse de las letras. A veces me sorprendo porque me cuentan cosas que interpretan de mis letras y son totalmente lo contrario o van a otro lado. Me parece alucinante, me encanta que pase eso.

Lo que pinte
Le dan vergüenza sus letras, no se siente escritor y cada comentario que recibe sobre la profundidad de su poesía lo sorprende y lo intriga con la misma intensidad. “Es donde menos fuerza tengo. No me creo un buen escritor de letras de canciones, y me sorprende cuando la gente flashea con mis letras y les encanta, me dicen que les ha hecho bien a mucha gente. No me creo un buen escritor, uso las palabras como notas musicales, como un instrumento. Da la casualidad de que a veces se forman cosas”.

–¿Qué te gustaría que le pase con tus canciones a la gente que vaya a escucharte?
–Lo primero que me gusta es que la gente se deje fluir, que venga con ganas de flotar y sentir la música. Me parece que ahí está. En este acústico que voy a hacer, la música lleva mucho a eso, a contemplar los silencios, la madera de las cuerdas, contemplar las canciones. No es un show rockero en el que la gente venga a gritar o saltar. Se trata de contemplar, es muy frágil, muy lindo, que vengan con tranquilidad. Me pasa que el público queda muy encantado.

Música como quien mira por una ventana
“Las cosas que tengo alrededor son muy influyentes en mi música. Me baso mucho en los lugares donde estoy y descubro. Por suerte viajé mucho con mi música, conocí Colombia, Brasil, fue hermoso. Saqué información de lo que fui encontrando y registro todo en mi cuaderno, un grabador, cosas que se me ocurren, el relieve de cada lugar, sigo investigando y también influenciándome”.

Aristimuño atribuye al paisaje externo tanta importancia como al interior al momento de escribir. “Quiero que mis discos no sean iguales, quiero cambiar y seguir investigando la vida y la música. Mi nuevo disco es otro paso también, va a otro lado. El músico se tiene que divertir también cuando compone y a veces se usan las mismas fórmulas y uno se aburre. Me gusta correr riesgos, cosas que no me imaginaba que iba a hacer. Y eso es lo lindo de vivir”.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Me hice Cargo de tu Luz



Disco 39º
Año 2007
Lisandro comenta que este disco da la sensación de que habla EL que llegó a la ciudad (Bs Aires) el que yaestá acá para quedarse....
Recordemos que Lisandro dejó Río Negro aproximadamente el 2002, para recorrer y crecer con sus producciones.


By Claudio Cleiman para Revista RollinStone Argentina
Junio, 2007
Lisandro Aristimuño
39°

El tercer álbum de Lisandro Aristimuño, 39° , es también su opus más ambicioso, con el que se afirma definitivamente como uno de los cantantes-compositores a los que vale la pena seguirles los pasos. Se nota el cuidado puesto por el rionegrino tanto en los arreglos, plenos de finos detalles, como en la elaboración de las letras, construidas como miniaturas que describen desde situaciones íntimas hasta estados alucinatorios propios de la fiebre: "De un momento un gesto/ se convierte en fría calavera/ y una lágrima se cae/ en medio de una vida entera". Hay una visible intención de abrir el juego, musicalmente hablando. La voz frágil y expresiva del cantante recorre desde un pop rock inusualmente alegre ("Demasiado") hasta el aire tanguero de "El búho", con la voz de Cristóbal Repetto como invitado. Su banda, los Azules Turquesas, unifica estas vertientes aparentemente disparatadas con un sonido que evita el clisé, destacándose la sutileza de Carli Aristide en guitarra y ronroco. Lo interesante de Aristimuño es que, pudiendo convencer con suaves melodías de folktrónica, se complace – a la manera del uruguayo Fernando Cabrera– con romper la placidez en arriesgados momentos de experimentación, como "Pez" (sólo con sus voces sobregrabadas), "39°", con texturas próximas al noise, y el excelente "El plástico de tu perfume", que no casualmente cuenta con Liliana Herrero como invitada, otra artista que gusta tensar los límites. Vale la pena destacar que (al igual que sucediera en su debut en temas como "Canción de amor"), algunos de los momentos más conmovedores llegan de la mano de su particular fusión de ritmos folclóricos y programaciones. En este caso, "Algún lado", una especie de chacarera con Mariana Baraj y "Me hice cargo de tu luz", están entre lo mejor que Aristimuño haya compuesto hasta ahora.

Por Claudio Kleiman


lunes, 7 de noviembre de 2011

Viajar





Cada vez que voy a viajar
enciendo el reproductor

me pego los audífonos

comienzo a andar
Surca el viento

suave y ligero

cual pluma turquesa
mis rostro acaricia
Extiendo mis manos y vuelo
De pronto en el cielo te veo

sonríes con las nubes
mientras susurras en mis oídos
tu rostro en el llano celeste

y tu voz en mi cuerpo
Sigo el camino y voy contigo
tus versos se hacen sonido
y el sonido sonrisas que esbozo

conectando mi ser con la pacha
el río, las hojas, el sol y la luna

que arrullan tu voz en la cuna 
de mis sueños eternos

Cierro los ojos y te siento

mi alma sueña, levita, viaja
mientras desprendes del sur
hacia la danza
se encuentran las almas y bailan
se movilizan, fusionan y hablan
se inicia la lluvia de escarcha
ya es de día y brillan las miradas
cerramos los ojos y cae la noche
levitan los seres
y sus sombras les aplauden
Han pasado más de 13 días
y no pienso en volver
mi memoria se resiste
mientras coges mi mano


y no dejas que huya
Manteniendo las crónicas azules


las ventanas turquesas
girando 39ª en mi alma

revoloteando cada vez mi luz
que no me deja
ni me dejará ir de tí....